El día de hoy, saliendo de unos cursos para médicos generales, fui invitado a un fórum humanista donde se hablaba de los valores de la globalización y donde se antagonizaba a los gobiernos conservadores en el mundo occidental, atacando fuertemente acciones como el Brexit y prácticamente alabando a personajes como Angela Merkel, quienes según ellos aboga por la humanidad y el derecho de las personas.

Debo aceptar, aunque pueda sonar ridículo, que este fórum nubló mi día y probablemente arruinó mi semana, ya que estoy harto del discurso que está llevando al mundo occidental a la ruina total, de donde será muy difícil levantarnos en un futuro, además de estar destruyendo árboles culturales con miles de años de antigüedad.

Estoy consciente que hay que respetar las opiniones ajenas y estar de acuerdo a no estar de acuerdo con otros pensamientos sociales, económicos y políticos distintos al nuestro, ya que entiendo que es esto lo que le da libertad a un país y a sus ciudadanos, debido a que cualquier país civilizado debe tomar las opiniones de sus ciudadanos con suma seriedad y asegurarse de que la opinión pública sea respetada.

Sin embargo, es también deber de cualquier ciudadano el expresar su opinión de una manera respetuosa cuando está en desacuerdo con la opinión mayoritaria de las naciones, especialmente cuando se puede ver con claridad hacia donde conduce aquello que las mayorías creen.

Desde hace muchos años (soy relativamente joven) he estado en completo desacuerdo con la globalización, ya que desde pequeño me he dado cuenta de que los pueblos en el mundo no tienen la capacidad de respetarse entre sí, especialmente en el caso de migrantes quienes llegan a países ajenos a tratar de imponer su modo de pensar en el  país que les dio asilo, algo que me parece irrespetuoso.

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Desde mi punto de vista, instituciones como la Unión Europea son de lo peor que le ha pasado al mundo occidental desde la Segunda Guerra Mundial, ya que a largo plazo causará la completa destrucción y erradicación de las culturas de Europa.

Personajes como Angela Merkel, quienes están destruyendo a Europa al abrir las fronteras a todo refugiado de Siria sin preguntar, algo por lo que ahora, como era obvio, está pagando las consecuencias.

Esto es debido a que los migrantes musulmanes se están comportando como verdaderas termitas culturales, ya que al tratar de inculcar sus propios valores y encontrar resistencia, actúan violentamente como siempre lo han hecho los musulmanes y lo que los líderes de la globalización quieren esconder.

Es un hecho que Alemania no sabe gobernar, por lo que desde hace un siglo siempre han tenido que estar amarrados a un poste, ya que invariablemente toman las decisiones incorrectas y siempre, aunque parezca que no, el gobierno alemán se deja llevar por sus pasiones desenfrenadas, por lo que siempre terminan acorralados en desgracia contra un esquina después de haber volteado al mundo al revés.

Esta acusación es contra el gobierno Alemán y no contra su gente, quienes son extraordinarios.