El viernes pasado, después de haber tramitado unos préstamos sin buró, fui a un desfile del ejército mexicano donde marcharon las fuerzas armadas en todo su esplendor y me di cuenta de muchas cosas al verles pasar y marchar en frente del presidente, entre ellas el estado de nuestro ejército en comparación de otros.

El ejército mexicano, en comparación con otros ejércitos del mundo tiene un número aceptable de efectivos para servicio y elementos en reserva, sumando en total unos 230 mil soldados, quienes podrían ser movilizados en el caso de una eventualidad de carácter mayor.

Las tropas de nuestro ejército se veían bien equipadas y bien uniformadas, aunque eso podría ser tan solo una ilusión del desfile; sin embargo, su equipamiento era muy decente aunque pude notar una gran escasez de granadas entre las tropas regulares, un elemento que es elemental en operaciones de cualquier tipo de relevancia  y la falta de ellas puede ser determinante.

Solamente vi granadas en los cinturones de nuestras fuerzas especiales.

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En cuanto a disciplina y entrenamiento general de nuestras tropas puedo decir que al menos a primera vista nuestros soldados lucen impecables y sumamente capaces, ya que su acondicionamiento físico puedo decir que es supremo y a la talla de los mejores del mundo, algo que siempre es vital al momento de desempeñar en el campo de batalla.

En cuanto armamento general se refiere en las diferentes ramas de las fuerzas armadas pude notar que nuestro ejército tiene sumas deficiencias en casi todos los sectores, haciendo de nuestro ejército una fuerza militar muy limitada en cuanto a maquinaria, algo que hoy en día es elemental al conducir operaciones militares mayores.

Nuestra fuerza aérea es penosamente limitada, ya que la mayoría de nuestros aviones en esta rama son de hélice, imposibles de utilizar en un campo de batalla moderno, ya que podrían ser víctima hasta de una simple ametralladora de alto calibre.

Son probablemente 15 nuestros aviones de combate, quienes podrían causar verdadero daño a algún enemigo desprevenido o a otra aeronave; sin embargo, esos números no son suficientes para dos semanas de guerra verdadera.

Nuestra fuerza de helicópteros es moderada, siendo generosos, aunque sí podrían funcionar como una fuerza eficiente de transporte y retiro de tropas en un campo de batalla; sin embargo, no podría funcionar como soporte a un ataque de infantería en distintos frentes a la vez, algo elemental para cualquier ejército competente.

Nuestras divisiones blindadas son moderadas en cuanto carros armados y deficientes en cuanto a tanques se refiere y seríamos incapaces de librar una batalla entre regimientos de tanques; sin embargo, sí son capaces de funcionar como brazo de ataque en tierra a objetivos limitados.

Nuestras fuerzas navales es bien sabido que son prácticamente inexistentes y no podríamos hacer  frente a ninguna fuerza naval del mundo, por más moderada que fuera.

En pocas palabras, tenemos buenos soldados, pero pésima infraestructura militar.