Soy una persona egoísta y no quiero que acabe esto con excusas de querer ayudarte, yo sé bien que puedes hacerlo sola. No tenemos nada más que hablar y eso me entristece. ¿Y después qué sigue? Ya no hay nada que nos una, no nos vemos, no hablamos de nada, las excusas se van acabando poco a poco y ya no quedará nada, lo que construimos se acabó, esa construcción de estructuras metálicas en nuestra relación no pudieron soportar.

Parece todo tan lejano desde este punto. Es tonto pensar en un “nosotros” después de todo lo que ha pasado. Espero te vaya muy bien en todo lo que te propongas. Prometí muchas cosas y me duele no poder cumplirlas, pero sé que di todo de mí para que se lograran. No sé para que querías hablar conmigo, nunca lo sabré; no es un consuelo, pero es así.

Mucha suerte en tu vida, espero que te vaya bonito. Descubrí tanto en este tiempo que estuvimos separados: que las personas que quieres, por más lejos que estén fisicamente, siempre están contigo; que un mensaje te puede alegrar el día; que cuando quieres a alguien no hay mayor felicidad; y que cuando encuentras a esa persona hay que aprovechar lo más posible; que la idea de un futuro juntos sólo llega cuando los dos la comparten.

También aprendí que eres una mujer admirable; que tiene fallas, claro, pero que son más tus virtudes. No eres perfecta, nadie lo es; pero te acercas mucho. Aprendí que en una relación no todos son buenos ratos, y para continuar tienes que aceptar lo bueno con lo malo. Cuando quieres a alguien con tal magnitud es muy sencillo. Lo que cuesta es admitir los errores, pero una vez que lo haces puedes continuar.

Gracias a ti sé todo eso. Muchas gracias por el tiempo que compartimos, gracias por el apoyo, e incluso gracias por las peleas en las que me hiciste ver que no siempre tengo la razón. Gracias por todos los momentos, por todos esos besos, por esos abrazos y por esas pláticas en la madrugada; por escucharme, por dejarme conocerte, gracias. Nunca te olvidaré, te amo, y tal vez no dejaré de hacerlo.